En Catalunya se producen anualmente alrededor de 32.000 toneladas de cebolla de las que un 60% corresponden a la variedad Figueres, autóctona de Catalunya, 32% a la variedad Recas, o también conocida como Grano de Oro, y el resto se distribuye entre variedades como Babosa o de Medio grano.
Al pie de los Pirineos, las comarcas leridanas, ofrecen unas condiciones inmejorables de suelo, clima, y agua de riego que han provocado que se concentre en ellas, el 95% de la producción de cebolla de Catalunya.
La Figueres es la variedad autóctona catalana por excelencia que se distingue del resto por su color rosado, un gusto más dulce, bajo en acidez, y por ser muy crujiente, lo que la convierte en ideal para su consumo en fresco, aunque no por ello deja de ser interesante para la preparación de otros platos. Identificarla entre el resto es sencillo ya que se caracteriza por su forma irregular, más chata que otras variedades.
En el mercado, se presenta en cajas de madera con capacidad para 15/20 kilos o en caja de cartón con capacidad para 15 kilos.
La calidad de la cebolla Figueres responde a las demandas más exigentes ya que en su cultivo se ha unido la experiencia de años de trabajo con la profesionalidad y la innovación tecnológica introducida en el sector que permiten ofrecer a los clientes una cebolla sin residuos como consecuencia de las buenas prácticas agrarias que se emplean tanto en su confección en la central como por el hecho de seguir las normativas de producción integrada.
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Desde su creación, la asociación que aglutina a los productores de cebolla catalanes, Cebacat, ha apostado por dar a conocer esta variedad entre los consumidores y distribuidores con el objetivo de potenciar su demanda en el mercado.
Otras variedades
La cebolla Recas que se produce en las comarcas leridanas se caracteriza por tener una coloración dorada mientras que su carne es blanca y su forma muy uniforme. Cabe destacar su gusto intenso y los diferentes calibres que se consiguen en esta zona productora catalana que van desde el 1 al 6. Esta variedad se caracteriza por su larga conservación por lo que se convierte en una cebolla ideal para la exportación.
Aunque sus formas de comercialización se adaptan a las demandas del cliente, habitualmente la hallamos en el mercado en sacos de 10 a 25 kilos o a granel para su envasado.
Las comarcas leridanas son productoras de otras variedades de cebolla como la Babosa o diferentes productos propios de verano, al tiempo que se están introduciendo nuevas variedades que llegan al mercado ofreciendo al consumidor una gran diversidad.
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