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El acusado descenso que en ambos países se viene produciendo del consumo en fresco ha puesto a ambas organizaciones en colaboración con el objetivo de dinamizar la situación.
La estrecha relación que une a la producción francesa con el mercado español, ya que Francia es el principal proveedor de patata, con unas ventas anuales que rondan 650.000 toneladas, ha llevado a las organizaciones de ambos países a trabajar de forma conjunta en un estudio que verá la luz en junio.
Según señala Roberto Ruiz, presidente del CIP (Club Ibérico de Profesionales de la Patata), “queremos saber la perspectiva que el consumidor tiene de la patata y adaptar la oferta a las expectativas de los consumidores. Con estos resultados trataremos de hacer una reflexión conjunta con la gran distribución y llegar acuerdos consensuados.”
Además de este estudio, el CNIPT francés (Interprofesional Francesa de la Patata) tiene ya planteado sobre la mesa la propuesta de una nueva segmentación que no esté basada en las aptitudes culinarias. “Ahora se busca una segmentación en la que se puedan comunicar conocimientos del producto al consumidor. “Por ejemplo, el comprador debe saber que si busca una patata para freír, sólo será buena a partir de un % de materia seca.”
En Francia, la consultora Adrien Stratégie ha presentado nuevas propuestas en las que se da otro tipo de clasificación al producto. Para las nuevas segmentaciones se barajan las siguientes clasificaciones. “Pommes de terre des terroirs”, “pommes de terre des champs” y “pommes de terre des villes.” Se piensa que para el consumidor podrían tener especial significado porque la patata es un producto muy ligado a la tierra, a la procedencia geográfica.
En España, esta procedencia geográfica determinada ya se conoce, por ejemplo con los famosos cachelos de Galicia. En este sentido, Roberto Ruiz asegura que “lo atractivo de esta patata no es que sea de Galicia, sino las cualidades inherentes que posee la variedad Kennebec, aunque esto la población en general no lo conozca”.
Por otra parte, el CIP tiene planteados a corto y medio plazo otros objetivos como: trasladar factores de profesionalidad a la producción, participar en la conciliación de las diferentes normas de calidad europeas, solicitar la participación en Fepex y crear una Mesa Sectorial a nivel estatal.
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