Aumento de costes de producción, incremento y resistencias a muchas plagas, marginación de productos minoritarios, más productos de origen no europeo, mayor presión sobre la tierra y en definitiva, gra ndes dificultades para la producción son algunas de las consecuencias que se derivan del nuevo Reglamento que prepara Bruselas para la agricultura europea.
Con el acuerdo alcanzado por los Ministros de Agricultura de la U.E el pasado 23 de junio se da un paso más hacia la nueva normativa que regirá el uso de productos fitosanitarios en los cultivos europeos. Aunque el proceso de aprobación de Bruselas prevé aún un nuevo paso por el Parlamento antes de que el documento sea devuelto por el Consejo para su aprobación final, prevista a principios de año, la noticia ha causado ya un profundo malestar en el sector.
El futuro Reglamento contemplará nuevos criterios para la aprobación de materias activas basados en la peligrosidad intrínseca de las mismas y no en una evaluación del riesgo derivado de su uso, tal y como se ha hecho hasta la actualidad.
Fuentes de la Asociación para la Protección de Cultivos Europeos (ECPA), expresaron su preocupación particularmente en lo referido a la introducción de los nuevos criterios por los que quedan excluidas materias activas que han sido usadas durante muchos años de forma segura.
Estas mismas fuentes señalaron que el acuerdo tendrá un impacto muy negativo en la producción de muchos cultivos: “sólo porque un producto posea propiedades con riesgos, no significa que sea peligroso. Se debe hacer una precisa evaluación sobre la dosis utilizada, su uso actual, sus plazos de seguridad, etc.”
“Resulta inconcebible que en el momento actual de crisis alimentaria y precios desorbitados de los alimentos básicos, se lleven a cabo estas propuestas porque va a resultar mucho más difícil que los agricultores europeos produzcan frutas y hortalizas de calidad a precios razonables. El resultado de la actual decisión significará un aumento de los precios y de los productos importados.
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Estas mismas fuentes señalan que es necesario que el impacto de esta decisión sea independientemente valorado. “Entendemos que la Comisión no esté de acuerdo con la evaluación que se ha realizado desd e nuestra asociación, pero podrían encontrarse soluciones más adecuadas. En cualquier caso, esto significa una contradicción con las evaluaciones que recientemente han sido llevadas a cabo por instituciones independientes.”
Desde Freshfel se explicó que posiblemente la retirada de ciertos productos no ocurrirá inmediatamente. “Esperemos que sea un cambio gradual, más que un cambio de la noche al día, que supondría un mayor impacto”.
Carlos Palomar, director de AEPLA (Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas), confirmó a esta publicación de forma categórica que los productos fitosanitarios registrados para los diferentes cultivos en los países mediterráneos, cuando se utilizan de acuerdo a las Buenas Prácticas Agrícolas indicadas en la etiqueta (dosis, plazos de seguridad, etc.) son totalmente seguros.
El gerente de Catalonia Qualitat, Manel Simón, manifestó que la eliminación de sustancias activas se producía a una mayor velocidad que la incorporación de nuevas. “Esto deja sin posibilidad de lucha contra las plagas y crea resistencias en el sistema de producción integrada al no haber materias activas diferentes contra una misma enfermedad.”
El único aspecto positivo del nuevo Reglamento es la propuesta de Evaluación Zonal de los productos fitosanitarios por la que se crean tres zonas, que permitirá agilizar el registro de nuevas materias activas. La zona norte incluirá Dinamarca, Lituania, Letonia, Finlandia y Suecia; la zona centro estará compuesta por Bélgica, República Checa, Alemania, Irlanda, Luxemburgo, Hungría, Países Bajos, Austria, Polonia, Rumania, Eslovenia, Eslovaquia y el Reino Unido y la zona sur está formada por Bulgaria, Grecia, España, Francia, Italia, Chipre, Malta y Portugal. |